El mes de marzo fue un mes atípico en Venezuela. Estuvo marcado por tres apagones nacionales los días 7, 25 y 29 que sacudieron al país y a su economía. Sin electricidad, internet, bancos abiertos y plataformas de pago disponible, el bolívar desapareció de la escena. No era posible pagar con moneda nacional alimentos, medicinas e insumos para atender la crisis eléctrica.

Durante varios días, el poco efectivo que circulaba en bolívares fue prácticamente sustituido por dólares y pesos colombianos. Incluso, en el mercado cambiario nacional, que se manejaba en el sistema Dicom del Banco Central de Venezuela (BCV) y el mercado paralelo, no hubo mayores movimientos. La tasa cambiaria estuvo estacionada en marzo entre los 3.200 y 3.400 bolívares por dólar.

Con el país a media máquina, en este mes de abril, el mercado cambiario se reactivó y el bolívar fue perdiendo valor, tanto en el esquema Dicom y en el paralelo, donde cerró en Bs. 4.982 por dólar el miércoles 17 de abril.

Esto indica que en la primera quincena de abril la divisa americana en el paralelo ganó 1.105 bolívares y, según vaticinan varios economistas, esta escalada seguirá en los próximos meses.

En relación con la cotización oficial del gobierno, el lunes 15 de abril saltó de bolívares 3.318 a 4.100, lo que representa 23 % más que lo fijado por el BCV el viernes 12 de abril.

Freno temporal

Asdrúbal Oliveros, director de la firma Ecoanalítica, escribió el fin de semana en su cuenta de twitter  “Al (mercado) paralelo lo presiona un entorno hiperinflacionario, caída brutal de la producción petrolera que afecta el flujo de caja en $$, un déficit fiscal financiado en su totalidad vía expansión monetaria, una caída brutal de la oferta de bienes y servicios… En ese contexto, el TC (tipo de cambio) solo puede subir”.

El economista añade que “por otro lado, el Estado, que era un actor clave en la importación de materias primas e insumos para la industria de alimentos, ha dejado de traerlos, forzando al sector privado (aunque en cantidades limitadas), pero poniendo presión en el mercado cambiario”.

Para el economista Óscar Torrealba “este disparo del precio del dólar era de esperarse, el gobierno no podía seguir manteniendo relativamente estable solo con el aumento del encaje legal a los bancos, que eliminó la posibilidad de otorgar créditos a sus clientes quienes invertían los bolívares comprando dólares”.

Explicó que “estos aumentos inesperados pueden generarse también a ciertos pagos que hace Pdvsa a sus acreedores en bolívares. Ese dinero que circula va a la compra de dólares en este contexto del país”.

Añadió que la liquidez monetaria ha tenido una variación de 450 % en los primeros 95 días del año. “Durante el mismo período de 2018 la variación fue de 260 %. La cifra de 2019 indica que el aumento del encaje legal no detuvo ni el alza del dólar ni la hiperinflación; en abril y en los próximos meses veremos fluctuaciones de precios muchos más agresivas y volátiles”.

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